Haciendo base
en Eugenio Bustos, desde temprano aprovechamos las indicaciones de don Hugo (el
dueño del hotel, hombre de buen diálogo) y salimos por caminos que no estaban
en nuestro road-book. Conocimos por fuera tremendas bodegas, controlados desde
allá por la majestuosa cordillera. Luego hicimos rutas de campiña que, si nos
dicen que es Francia lo creemos. Pero es paisaje mendocino, que nos lleva por
capillas, una de ellas en el patio del vecindario. Como contrapartida, punto alto
para la Capilla de La Gratitud de Salentein y sus obras de arte, incluyendo la
arquitectura. Pero mejor es que se meta en esta edición de Memos de Viajes, al
que puede ingresar haciendo click en la imagen o desde AQUÍ.

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