Es el lugar ideal para los fotógrafos. Porque Ambil es
chiquitito, pero tiene las ruinas más fotogénicas que se pueda imaginar. Las de
su derruida parroquia que se bancó uno y otro terremoto, hasta que levantaron
bandera blanca y armaron otra capilla, plaza de por medio. Pero la historia
dice que en un momento guardaron esa bandera y con cara de perro, enfrentaron a
los militares del proceso (1976-1983) a los que no se les ocurrió mejor idea
que dinamitar lo que quedaba de la parroquia. Con el pueblo amotinado,
desistieron de la explosiva idea y finalmente hubo un convenio de restauración
que todavía está en veremos. Por ahora, veremos fotos. Muchas. Y usted queda invitado
a descubrir las ruinas de la parroquia de Ambil. Si le gusta la idea, haga clic
en la imagen o ingrese desde AQUÍ. Ojalá que le guste.

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