Esta edición
está dedicada con exclusividad al cementerio que hay en la reducción de Santa
Ana. Si es de no temer a nada, pase y vea. Si es socio del club del julepe,
pase y vea. Está quedando poco del campo santo. A la falta de mantenimiento,
debe agregarle la voracidad de la selva que se morfa lo que encuentra a su
paso. Y en su menú, incluye cementerios. Los valientes pueden hacerlo desde
AQUÍ. Los juleposos deben hacer click en la imagen.

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