Es el más antiguo de todos los centros productivos que los jesuitas
levantaron en la provincia de Córdoba. Tuvo una historia intensa —como casi
todo lo que ocurría en esos tiempos— y la ubicación que actualmente le
conocemos, no es la originaria porque tuvo una mudanza. Pero según cuenta la
historia, a la estancia la mudaron, la compraron, la volvieron a vender, la
heredaron, la vandalizaron, la restauraron y la recuperaron. Fue hotel de
inmigrantes y fábrica de armas blancas. Más no se puede pedir. Salvo ingresar a
esta edición, lo cual puede hacerlo desde AQUÍ o clickeando en la imagen.
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