La Estancia Santa Catalina es la más grande de todas las estancias que los jesuitas tuvieron en la provincia de Córdoba. Es propiedad privada. Igual que hace centenares de años, cuando don Díaz se la compró pagando bocha de guita. De ahí en más, son los herederos quienes la han cuidado, mantenido y protegido. En la estancia, los jesuitas fabricaban de todo. Lo que se imagine. Eran como un Easy y un Walmart juntos. Ladrillos, tejas, camisas, sombreros, panadería, jabonería, lechería, bodega, carpintería, herrería, vacas, ovejas, chanchos y mulas. Sobre todo mulas que tenían mercado asegurado en las minas del Potosí. Sin embargo, las obras de ingeniería hidráulica, son lo más destacado de su trabajo. Lo invitamos a acceder a esta edición desde AQUÍ o haciendo clic en la imagen.
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