Una vieja crónica definiría a Olavarría como ciudad pujante y progresista. Una crónica actual haría lo mismo. Pedazo de ciudad con vestigios de aquella arquitectura elegante de épocas opulentas, mixturada con el sereno pragmatismo de tiempos más sencillos. Poderosa economía sostenida en más de un pilar. Porque Olavarría no es solo el cemento. Olavarría es la vaca, el agro, la industria y el comercio. Y la ciudad como espacio urbano, ha sabido volcarse hacia el Tapalqué, un curso de agua que fue límite y hoy es columna vertebral. Entérese de algunas curiosas historias accediendo a esta edición desde AQUÍ o haciendo clic en la imagen. Que lo disfruten.

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