Este pequeño caserío de La Pampa, se esconde entre dos rutas nacionales, por donde pasa buena parte de la producción agro-ganadera argentina.
El significado de su nombre, lo ratifica. Creciendo al
amparo del bullicio del progreso, un día la realidad lo dejó groggy. Y cuando
parecía que el conteo llegaría a 10, germinaron síntomas leves que enarbolan la
esperanza que advierte que no todo está perdido.
Vale la pena, dedicar una edición a un pueblo de tres
habitantes. Ya verá que sí.
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