Seguimos en
Maipú. Ingresaremos a las casas de Giol y Gargantini. Los inmigrantes que
vinieron “con una mano atrás y otra adelante”, como decían nuestros abuelos.
Laburaron a lo bestia. Apostaron por la cultura del esfuerzo y forjaron en 15
años un imperio fantástico. Una estructura que generó una monumental fuente de
trabajo para la región; que afectó positivamente la urbanización de Maipú y su
zona; y que puso a Mendoza en el mapa económico del país y —al mismo tiempo— a
Argentina en el mapa de los países productivos. Disfrutaron de sus enormes casas.
Poco tiempo. Optaron por regresar a sus países de origen, Suiza e Italia. A los
gobiernos y empresarios argentinos, les costó casi 80 años terminar de
destruirlo. Y no pudieron.
Lo invitamos a
que acceda a una historia tan compleja como fascinante haciendo click en la
imagen o desde AQUÍ.

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